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Dolores De Cabeza En Niños

DOLORES DE CABEZA EN NIÑOS Neurocirugía infantil

Los dolores de cabeza en los niños son comunes y generalmente no son graves. Al igual que los adultos, los niños pueden desarrollar diferentes tipos de dolores de cabeza, entre ellos migrañas o dolores de cabeza relacionados con el estrés (tensión). Los niños también pueden tener dolores de cabeza diarios crónicos

En algunos casos, los dolores de cabeza en los niños son causados por una infección, altos niveles de estrés o ansiedad, o por un traumatismo craneal menor. Es importante que prestes atención a los síntomas de dolor de cabeza de tu hijo y que consultes a un médico si empeoran o se presentan con frecuencia.

Los dolores de cabeza en los niños, por lo general, se pueden tratar con analgésicos de venta libre y con hábitos saludables, como un horario regular para dormir y comer.

¿Qué es la cefalea tensional?

¿Qué es la cefalea tensional?

La cefalea tensional, también conocida como cefalea común, por estrés o cefalea esencial, es un tipo de dolor de cabeza frecuente en niños en edad escolar y en la adolescencia, no asociado a otra enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?

Se trata de un dolor que habitualmente ocupa toda la cabeza, el niño describe una sensación de presión bilateral, como un casco. Su intensidad suele ser leve o moderada, sin llegar a interferir significativamente en las actividades del niño. Habitualmente aparece o aumenta al final del día y en muchos casos incrementa su frecuencia en épocas de estrés, cansancio o conflictos personales o familiares. Su duración es variable, desde 30 minutos a varios días. No suele acompañarse de vómitos, palidez, ni otros síntomas neurológicos. En ocasiones aparece también dolor y contractura de los músculos del cuello.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la cefalea tensional es clínico, según los síntomas comentados anteriormente, basado en una historia clínica, exploración física y exploración

neurológica completas. En la mayoría de los casos no será necesario realizar pruebas complementarias. Suele ser recurrente, pero en algunos casos se pueden presentar episodios aislados.

¿Cuándo debo consultar?

Ante la aparición de dolor de cabeza en niños menores de 5 años, o bien un dolor de cabeza de inicio brusco, que no cede con los fármacos analgésicos habituales, que despierta al niño por la noche, o que se acompaña de alteraciones de la visión, fuerza o sensibilidad, o ante episodios repetidos de dolor de intensidad creciente se debe consultar al pediatra.

¿Cómo se trata?

Se recomienda administrar analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno) y favorecer la relajación y el reposo del niño en un ambiente tranquilo. En la mayoría de los casos estas medidas son suficientes.

¿Cómo se puede prevenir?

Existen algunas recomendaciones generales que pueden ser útiles para prevenir los dolores de cabeza: mantener unas horas de sueño suficientes y regulares, comer cinco veces al día, tomar líquidos suficientes y realizar ejercicio físico de forma habitual. En caso de que el dolor de cabeza sea frecuente sería recomendable apuntarlos en un calendario para informar a su pediatra de dicha circunstancia.

En aquellos casos en los que existan factores que desencadenan el dolor como el estrés o los problemas personales, se puede valorar el realizar un tratamiento que incluya técnicas de relajación y terapias conductuales para mejorar el manejo del estrés por parte del niño o adolescente.

¿Qué es la Migraña?

¿Qué es la Migraña?

La migraña es un tipo de dolor de cabeza concreto, con unas características definidas, que habitualmente se repite de forma muy similar. Es frecuente que existan antecedentes de dolores de cabeza similares en la familia.

¿Cuáles son los síntomas?

Se trata de un dolor de cabeza de inicio más o menos repentino, habitualmente en un solo lado de la cabeza (puede asociar dolor en torno al ojo de ese lado), aunque en niños a veces afecta a toda la frente.

Suele acompañarse de náuseas o vómitos, y aumentar su intensidad con las luces intensas, los ruidos o el ejercicio. La duración de los episodios suele ser entre 2 y 72 horas. Su intensidad es suficiente como para dificultar que el niño continúe con su actividad habitual. En algunos casos aparecen otros síntomas acompañantes que preceden o coinciden con el inicio del dolor de cabeza (conocidos como “aura”) consistentes en alteraciones de visión, mareo,

disminución de fuerza en un brazo o una pierna o dificultad para hablar, que duran entre 5 minutos y 1 hora.

¿Cómo se diagnostica?

La migraña se diagnostica con la historia clínica, teniendo en cuenta los antecedentes personales y familiares, y la exploración física general y neurológica. En la mayoría de los casos no es necesario realizar pruebas complementarias.

Existen unos criterios diagnósticos basados en la duración del dolor, su localización y los síntomas acompañantes para definir si un dolor de cabeza parece de tipo migrañoso. Por definición es recurrente, por lo que un primer episodio de estas características no implica que el niño vaya a tener migrañas en años posteriores.

Puede que el médico recomiende apuntar en un calendario la frecuencia e intensidad de los episodios de migraña. Con el calendario, se trata de identificar algún factor desencadenante y evaluar la intensidad del dolor de cabeza y cómo afecta al niño.

¿Cuándo debo consultar?

Ante un primer episodio de dolor de cabeza en un niño menor de 5 años, o un dolor que no cede con los analgésicos habituales sería recomendable consultar con el pediatra. Si ya había tenido migrañas, pero el nuevo episodio ha cambiado de características (se localiza en la parte posterior de la cabeza o es de mayor intensidad o duración) o se acompaña de alteraciones de la visión, habla, fuerza o sensibilidad, se debería consultar de nuevo.

¿Cómo se trata?

Se recomienda administrar analgésicos (paracetamol o ibuprofeno, u otro analgésico más potente en caso de que lo haya prescrito el pediatra) lo más pronto posible, en cuanto empiece el dolor de cabeza. Se debe favorecer el reposo del niño en un ambiente tranquilo, sin ruidos ni luces fuertes, en una posición cómoda.

En caso de que con esas medidas no mejore el dolor o se acompañe de vómitos persistentes, sería recomendable acudir a un centro sanitario, ya que en algunos casos puede ser necesario administrar otras medicaciones para aliviar el dolor, las náuseas o los vómitos.

¿Cómo se puede prevenir?

Algunas situaciones, como el cansancio, la falta de sueño o el haber tomado algunos alimentos, pueden favorecer la aparición de este dolor de cabeza. El conocerlos es útil para así poder evitarlos y quizá reducir la frecuencia de los episodios. Si estos son muy frecuentes, el médico podría recomendar un tratamiento preventivo (con medicamentos que se tomarían a diario durante unos meses) para intentar disminuir el número de episodios o que, en caso de que se produzcan, sean más leves.

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